lunes, 7 de junio de 2010

Un rincón único para la expresión artística en la Ruta Jacobea

Los peregrinos pintan y dejan sus obras en el albergue San Miguel, en Hospital de Órbigo

El arte inunda todas las estancias del albergue San Miguel de Hospital de Órbigo (León), cuyas paredes están decoradas con decenas de cuadros de los más variados estilos, pintados por los propios caminantes. “No son decoración, sino que plasman lo que sienten los peregrinos en un momento determinado”, asegura Miguel, uno de los hospitaleros que atiende el centro, quien comenta que la idea de dejar fluir la expresividad artística de los que paran a reponer fuerzas antes de continuar su viaje hacia Santiago de Compostela partió del propietario, Pedro Jesús Rodríguez.

Natural de Hospital de Órbigo y acostumbrado a ver pasar peregrinos a lo largo de toda su vida, Rodríguez decidió hace unos años abrir un albergue en su pueblo, ilusión que cobró vida el 5 de diciembre de 2005 en una vieja casona que con anterioridad albergó una zapatería. Está situada en la hermosa calle adoquinada con la que se encuentran los romeros tras atravesar el famoso puente medieval del Passo Honroso, en el que en el siglo XV el noble don Suero de Quiñones retó al cualquier caballero que quisiera cruzarlo para liberarse de una pena de amor.

“A Pedro le encanta la pintura”, resalta el hospitalero, quien explica que para el dueño “lo más importante es la expresión que plasman los peregrinos en los cuadros, lo que demuestra”. Para facilitar esta forma de comunicarse, el albergue cuenta con un pequeño espacio con lienzos y pinturas para que los que lo deseen puedan pintar su propio cuadro. Figurativos, abstractos, con colores luminosos, sombríos, minimalistas, de cualquier tendencia artística y desde principiantes a expertos.

Pese a que las paredes de todas las estancias del inmueble e incluso del patio aparecen repletas de pinturas, Miguel resalta que hay tantas que “no caben todas”. “Tenemos que ir quitando unas y colgando otras”, añade. “El albergue es único en ese sentido”, apostilla el hospitalero, quien resalta que cuentan incluso con obras de dos pintores profesionales, que cada vez que realizan el Camino de Santiago paran en el alojamiento de Hospital de Órbigo y dejan alguna obra de recuerdo.

El albergue cuenta con 40 plazas en literas, una cocina equipada de libre uso, lavadora, secadora, biblioteca, zona de internet, chimenea, calefacción y un acogedor patio. “De aquí la gente sale muy recargada de energía y muy descansada; te lo agradecen”, asegura la persona que lo cuida, quien destaca que por debajo del inmueble pasa un río subterráneo, lo que lo convierte en un lugar con mucha energía, y que además siempre tienen de fondo música ambiente “tranquila y relajante”.

“Esto no es un negocio para el dueño, realmente no es rentable mantenerlo abierto en invierno con calefacción porque a veces sólo hay dos personas”, apostilla Miguel, quien atiende a los peregrinos ayudado por hospitaleros voluntarios como Alexandro, un italiano ejecutivo de una petrolera que ya pasó allí unas semanas en 2009 y que este Año Santo Jacobeo ha querido repetir la experiencia.

Por su parte, el barcelonés Miguel fue guía de montaña militar y, tras realizar el Camino de Santiago el año pasado por primera vez, decidió dejar su trabajo y pasar un tiempo en la ruta jacobea porque comenta que recordó “la sensación de libertad” que tenía cuando estaba en la montaña. “Ir a Santiago es una paradoja del camino de la vida”, asegura el hospitalero, muy satisfecho de su experiencia en Hospital de Órbigo, donde se quedará todo el año. “Luego ya veré qué hago, me dejaré llevar”, señala Miguel, quien incide en que es “muy diferente ser peregrino a ser hospitalero” e insta a cada persona a buscar “su propio camino”.

Fuente: http://www.la-cronica.net/2010/06/07/vivir/un-rincon-unico-para-la-expresion-artistica-en-la-ruta-jacobea-84101.htm

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